miércoles, 12 de marzo de 2014

CARNICEROS EN EL HOSPITAL DE LA MUJER


Una prueba más de la ineptitud y negligencia
 del hospital de la mujer
       Casos hay infinitos, pero, como las personas afectadas son de escasos recursos, estas perversidades quedan impunes, resulta que como mataron a la recién nacida de la señora Rozetma Yedith, pretendieron asesinarla a ella también, dándole una dieta de jugo enlatado, inyectándole insulina indiscriminadamente y recetándole bromocriptina de 2.5 miligramos en tabletas para hacerla convulsionar al producirse una bronco embolia pulmonar y producir un paro respiratorio

Luis Uriel Acosta Magaña
    Médicos implicados y señalados por la actual titular del Hospital de la Mujer, María Teresa Hernández Marín, son: Jorge Alberto Martínez Broca, Raúl León Mendoza, Heber Manuel Sánchez López y Ernesto Alonso González Coronado.
    Las carencias del hospital de la mujer son grandes pero mayor es la carencia de profesionalismo por parte de personal que ahí labora, por lo que se encuentra en colapso permanente ya que las atenciones son pésimas, las irregularidades que ponen en riesgo la vida de quienes tienen que acudir a ese hospital son incontanbles, además de las agresiones que reciben por parte del personal de seguridad.
    En el 2013 se denunciaron varias muertes por negligencia médica en el hospital de la mujer. En estos últimos días se ha dado un gran revuelo debido a  que en ese nosocomio han nacido bebes en la sala de espera debido a que las madres no son atendidas por los médicos.
    Aunque eso no es lo ideal, que bueno que nacieron así porque si los meten al quirófano matan a las criaturas y hasta a las madres, porque casos de negligencias médicas hay muchos, por ejemplo, se ha comentado en las redes sociales el caso de una señora a la que le sellaron la vagina por completo, demandaron y le quitaron su cedula al «doctor». Otro caso es de una paciente que todo iba perfectamente en su embarazo, pero, a los seis meses le hicieron un estudio en el Hospital de la Mujer, le reventaron la fuente quedando la criatura con pocas esperanzas de vida, y ellos evitan toda responsabilidad.
    Casos hay infinitos, pero como las personas afectadas son de escasos recursos, estas perversidades quedan impunes.
    Tenemos también que el 19 de octubre de 2013 a las 4:50 de la mañana, la señora Rozetma Yedith Ruiz Zapata, llega a bordo de un taxi al hospital de Alta Especialidad de la Mujer, en trabajo de parto a término ya que después de este se le realizaría la salpingo por ser tercer parto y se haría de esta manera para evitar tanto manoseo rutinario que existe en estos hospitales teniendo en cuenta que ahí se llevó el control de su embarazo y durante las consultas la trataron bien.
    Su mamá es la señora Faride María, enfermera naval, atendiendo partos desde los 17 años, con 37 años de certificación y experiencia en la atención de la madre y el niño.
    El día 26 de septiembre en la consulta prenatal se pudo constatar lo antes mencionado ya que la doctora que la atendió en ese momento realizó un ultrasonido en el cual apareció un producto cefálico sin circular de cordón a lo que la doctora dijo que todo venía bien, nada más se esperaría que empezará el trabajo de parto, mismo que comenzó el día 9 de octubre, ya que a las 4:30 de la mañana el foco fetal de la niña era de 155 latidos por minuto, y el útero con una dilatación de 8 centímetros.

                                                                     MOMENTOS DE TERROR
    Resulta entonces que en lo que la señora Faride María baja pidiendo una camilla, un doctor que ahora se sabe responde al nombre de Jorge Alberto Martínez Broca, al verla acostada en el asiento trasero del taxi, le hizo el tacto y con brusquedad la levantó al tiempo que le dijo «camina que todavía no es hora del parto», en ese momento la fuente se rompió,  la madre le dice al médico ya se le rompió la fuente, un vigilante ya tenía una silla de ruedas, el médico sin hacer caso aventó a la parturienta a la silla de ruedas y le quita la bata dejándola completamente desnuda en las afueras del hospital delante de toda la gente que en ese momento rodeaba el vehículo, ya en el pasillo de entrada, otro médico grita «rápido una camilla, ¿por qué la sentaron si ya la criatura está naciendo?».
    Pasaban de las seis de la mañana de ese mismo día cuando junto con el esposo de su hija la llevaron a un
cubículo donde estaban tres médicos, dos hombres y una mujer, quien la miraba de arriba abajo, luego entró una
enfermera y más tarde otra doctora, momento en que empezaron a interrogarlos en forma intimidatoria el por que habían llevado a ese hospital a su hija, que debió haber ido a otro hospital, respondiéndoles que ahí se le llevó su control y ahí le correspondía recibir atención médica, luego de varios minutos de interrogatorio, les dijeron que su hija tuvo una niña «la niña nació y se murió, pero, no es de nosotros la culpa, ustedes porque la trajeron aquí, ustedes debieron ir al hospital Rovirosa».
    Momentos después la llevaron a ver a su hija, pero, cuando la señora Faride María pidió ver a su nieta, con groserías le dijeron que no se podía y que llevaran la caja para que se la entregaran, diciendo el médico que atendió el parto, que la criatura tenía más de doce horas de muerta en el vientre y que se estaba deshaciendo, su hija solo alcanzó a decirle que habían utilizado fórceps y que vio que tenía muy  rojo su cuerpecito.
    Siendo las dos de la tarde, llevaron la caja pero, en ningún momento les permitieron ver a la bebe, ya que se la entregaron envuelta, como insiste en destapar el cuerpo y llevárselo a la madre para que le diera la bendición dijo la trabajadora social: «que mala y malvada es, como se atreve a llevársela si su hija ya aceptó que su bebe está muerto y usted lo que va a hacer es revivirle la herida», ya no insistieron porque les dijeron que la paciente ya estaba dada de alta.

                                                                  MÉDICOS INHUMANOS
    Así que en lo que el padre de la criatura se quedó esperando a que le entregaran a su esposa, la abuela fue a su casa a buscar ropita para vestir a la bebe, sin embargo, más tarde le habló su yerno para decirle que no le dieron de alta a la paciente, por lo que se reunieron a la altura del estacionamiento del parque Tabasco para vestir a la niña y llevarla a sepultar, pero, se sorprendieron al abrir  la caja que la criatura estaba completamente envuelta, no se le veía el rostro, estaba cubierta con tres lienzos, cuando quitaron el último se horrorizaron al darse cuenta que el cuerpecito mostraba unas espantosas quemaduras, comprobando además que el cuerpo no estaba macerado, no se estaba deshaciendo ni tampoco nació muerta.
    Luego se supo que las quemadas fueron producidas por el fórceps que fue introducido en agua salada o en solución jabonosa, asimismo en el rostro de la niña aparece el rictus de la muerte, por lo que taponearon boca y nariz, prueba exacta de que hubo oxígeno en sus pulmones.
    Fue hasta el día siguiente diez de octubre de 2013, como a las once de la mañana que llegó hasta donde estaba su hija en el cuarto de aislados que pudieron intercambiar impresiones y lograron saber toda la perversidad que habían sufrido.
    Por principio a Rozetma Yedith la pusieron en un cuarto de aislados completamente sola, pero, sin decirle el porqué, al comentarle su mamá que ya habían sepultado a la niña, respondió que ella no la había visto ni la había conocido, y así relata que en el momento del parto le subieron las piernas hasta los hombros y que cuando le metieron el fórceps ella empezó a gritar y a decirle al doctor  «por favor no me haga esto doctor me está quemando», pero el doctor solo le dijo, «cállese, puje, esto así es», en el momento que vio nacer a la bebe, la escuchó llorar y miró el reloj en la pared frente a ella, que marcaba las 5:15 del día nueve, al ver que pusieron a la bebe sobre una mesita, se apresuró a decirle al doctor, «extráigale las flemas, dele oxígeno, no es así como me atiende mi mamá», el individuo no atendió a la niña sino que le preguntó «quién es tu mamá», «quién es tu mamá», al no obtener respuesta le dijo a las enfermeras que se pusieran frente a la mesita donde estaba la niña para que no viera como agonizaba pero su madre veía como movía las piernitas y el llanto disminuía, ella gritaba que se la pasaran pero, totalmente insensibles, nadie le hizo caso, nunca le sacaron las flemas, ni siquiera hicieron intento  de reanimarla, salieron de la sala y la dejaron sola.

                                                                       PEDIATRA ASESINO
    Momentos más tardes llegó un hombre, supuesto médico pediatra, tomo a la bebé por los piecitos la puso sobre la bascula, la afligida parturienta le pidió que le diera oxígeno a la bebé «todavía está viva», exclamó viendo que aun movía los piecitos, este le dijo sin miramientos «ya está muerta», ella le dice «pásemela doctor, quiero conocer a mi hija nada más», este sujeto colocó a la niña sobre la mesita y le puso las piernitas colgando para que se diera cuenta que ya no había movimiento, la volteo a ver con molestia y expresó, «ya lo vio, ya está muerta, ya para que la quiere», se dio la vuelta y salió dejando a una criatura con los pies colgando y a una madre abatida que en todo momento estuvo consciente de lo que allí ocurría, que vio morir a su hija sin que nadie la auxiliara.
    El viernes 11 de octubre, le negaron la entrada a la señora Faride María, sin embargo, a las seis de la tarde se introdujo hasta donde estaba su hija, en el exterior dos hombres comentaban que para ver resultados positivos tendrían que aplicar doble dosis pasada la media noche, esto le pareció sospechoso pero no pensó que se referían a su hija.
    Antes de entrar le preguntó a una doctora en la central de enfermeras que trámite debía hacer para que le entregaran a su hija, y la respuesta fue que no le podían entregar a su hija porque al día siguiente sábado empezarían a aplicarle insulina porque no le bajaba la glucosa, lo que la molestó porque su hija no es diabética.
     Al entrar vio que su hija estaba nuevamente canalizada (entubada con suero), esta le dice que hiciera todos los trámites para sacarla porque tenía miedo de que la mataran, ya que sabía que a medianoche le pondrían doble dosis de insulina, y que se sentía muy mal cada vez que se la aplicaban, porque desde el día que llegó al hospital se la empezaron a aplicar.
    Al notar que los médico mentían en cuanto al tratamiento de Yedhit, pidieron el alta voluntaria pero no se la querían dar, y las mantuvieron secuestradas dentro del hospital desde las siete que pidieron el alta voluntaria hasta pasadas las nueve de la noche, ya que al ver que no les querían dar el alta voluntaria quisieron salir pero, sonaron las alarmas y cerraron las puertas del hospital, al salir del elevador, los vigilantes las querían detener, pero, en ese momento sonó su celular y de inmediato dijo «no nos dejan salir, nos tienen secuestradas, llama a la policía», así fue como las dejaron salir.
    Esto es solo una muestra de la forma tan puerca y tan sucia en que diariamente se actúa en ese verdadero muladar en que está convertido el mal llamado Hospital de Alta Especialidad de la Mujer, secuestrado por asesinos disfrazados de galenos.



Publicar un comentario